Muchos clientes —especialmente del Cáucaso y Asia Central— suelen hacerme la misma pregunta: ¿De qué país es mejor comprar equipo de impresión usado? Y cada uno quiere comprar una máquina de imprimir de… De Alemania. ¡Por supuesto!
Es una preocupación lógica. Al fin y al cabo, las máquinas de imprimir son una gran inversión y todo el mundo quiere obtener el máximo valor por su dinero. Pero la verdad es que no hay una respuesta definitiva. He visto máquinas excelentes que vinieron de África y otras completamente desgastadas de Alemania. No hay una fórmula mágica. El país de origen es solo un factor, y no el más importante.
Dicho esto, es justo decir que el equipo más fiable suele provenir de países desarrollados, donde las imprentas se benefician de soporte técnico regular y servicio oficial. Cuando un país cuenta con distribuidores autorizados para marcas como Heidelberg, Komori o Manroland, junto con almacenes locales de repuestos e ingenieros de servicio formados, las máquinas suelen mantenerse mejor y durar más. El acceso a una entrega rápida de piezas es especialmente crítico: incluso la mejor máquina necesitará reemplazos eventualmente, y el tiempo de inactividad puede ser muy costoso.
El origen alemán no significa un buen trato
Los clientes suelen asumir que “equipo alemán” significa automáticamente calidad. Al fin y al cabo, la mayoría de las imprentas se fabrican en Alemania. Pero esta suposición es engañosa. Sí, la máquina puede haberse fabricado en Alemania, pero lo que realmente importa es cómo se utilizó. En una imprenta, el mismo modelo puede mantenerse meticulosamente, limpiarse regularmente y operar dentro de parámetros óptimos. En otro, podría ser descuidado y llevado más allá de sus límites, lo que podría provocar un desgaste prematuro y problemas de rendimiento.
Uno de los factores más infravalorados es el humano. La forma en que el operador trató a una máquina importa más que su ubicación. Un operador competente y atento, que siga las rutinas de mantenimiento adecuadas, puede mantener incluso una prensa de 20 años en excelente estado. Por otro lado, un manejo descuidado puede arruinar una máquina nueva en solo un par de años.
Mudarse siempre es estresante
Otro aspecto clave es cómo se retira la máquina de producción. ¿Quién lo desmonta? ¿Cómo se almacena y se envía? A veces, el proceso de transporte causa más daños que años de funcionamiento. Por eso es esencial no solo conocer el país de origen, sino también evaluar quién es responsable de la retirada, cómo se empaqueta y quién se encargará de la instalación y puesta en marcha.
En resumen, el país puede ser un indicador útil, pero no es un criterio para tomar decisiones. Si trabajas con un servicio profesional de inspección que prueba la máquina, verifica su desgaste y proporciona un informe técnico honesto, la geografía pierde importancia. Hay máquinas que han funcionado durante décadas en Europa del Este o Guatemala y que aún así producen resultados sobresalientes. Y luego hay otros de países de Europa Central que son irreparables tras solo unos años.
Apertura de la economía
Uno de los factores alarmantes es siempre la presencia de derechos aduaneros sobre repuestos en el país. La pregunta principal es qué tan rápido puede el concesionario local entregar la pieza de repuesto al lugar donde se avera. Si la pieza de repuesto se entrega en un día, pero el despacho de aduanas tarda de tres a cuatro días, el propietario de la máquina hará todo lo posible por repararla con métodos improvisados. Como resultado de estas manipulaciones, la máquina de imprimir acaba convirtiéndose en un monstruo con muchas piezas caseras y reparaciones hechas con cinta aislante y un soldador.
La conclusión es sencilla: centrarse en la máquina específica, su estado y su historia — no solo en el país de donde proviene. Y si quieres minimizar el riesgo, trae a un experto que pueda detectar fallos ocultos y darte una valoración clara. Eso es exactamente lo que hacemos.




